Tres hábitos para tener mejores resultados en la tienda

Gestión Veterinaria

Tres hábitos para tener mejores resultados en la tienda

Hay que recordar siempre que no conseguimos lo que creemos merecer, sino aquello hacia lo que nos enfocamos.

Cuando sabemos qué hacer, cómo hacerlo y por qué hacerlo, reunimos los requisitos para crear un hábito nuevo. Un hábito se tarda 21 días en adquirir, y son los días más peligrosos: unos días nos acordamos y otros no, porque aún no lo tenemos interiorizado. Por eso es importante escribirlos y tenerlos a la vista durante esos primeros 21 días.

Desarrollar estos tres hábitos nos genera enfoque para conseguir más y mejores resultados. Recordemos que no conseguimos lo que creemos merecer, sino aquello hacia lo que nos enfocamos.

Leyes naturales

Para que un hábito nos dé buenos resultados debe estar basado en una ley natural, que no dependa de las personas sino de la naturaleza, como su propio nombre indica. Un ejemplo es la ley de la gravedad: podemos estar de acuerdo con ella o no, incluso el Gobierno puede dictar una ley que derogue la ley de la gravedad. Aun así, si soltamos una moneda a un metro de altura… cae al suelo igualmente.

La ley de la gravedad no depende de las personas sino de la naturaleza, y por eso funciona independientemente de que nos parezca bien o no. Veamos tres hábitos y en qué leyes naturales se basan.

Estos tres hábitos que aumentan nuestra eficacia en la tienda son:

1.     Ser proactivos

Este hábito se basa en la siguiente ley natural: “Las personas tenemos libertad para elegir”. Si no somos conscientes de esto, difícilmente seremos proactivos. Ser proactivo es lo contrario de ser reactivo: cuando somos reactivos esperamos a ver qué pasa; cuando somos proactivos, hacemos que pase algo. Somos reactivos cuando dejamos el control de nuestros resultados en manos de terceros, ya sean clientes, empleados, proveedores, la competencia, la crisis, el gobierno… cualquier factor externo a nosotros. Ese enfoque genera frustración y parálisis, lo que lleva a un alto nivel de estrés, baja autoestima y peores resultados.

Al ser proactivos tomamos conciencia de que nuestros resultados dependen de nosotros, y lo que importa no es lo que hagan clientes, empleados, proveedores, la competencia, la crisis, el gobierno, etc., sino qué hacemos nosotros ante ello. Eso es lo que marca la diferencia. Lo que importa no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos nosotros ante lo que nos pasa. Si no tenemos bien claro esto, no podemos desarrollar los dos siguientes hábitos. Ser proactivos es el origen de todo resultado.

2.     Comenzar con el fin en la mente

Este hábito está basado en la ley natural que dice: “Todo se crea dos veces, primero en la mente y luego en la realidad”.

Cuando llevamos a cabo cualquier actividad, tanto nosotros como el resto de personas que trabajan en la tienda somos más eficaces si sabemos qué queremos conseguir, es decir, cuando antes de ponernos en acción hemos establecido mentalmente, y si es necesario por escrito, cómo queremos que termine lo que vamos a comenzar a hacer.

Un ejemplo aplicable a corto plazo es tener claro cómo queremos que se sienta un cliente cuando entra a nuestra tienda. Si queremos que sienta confianza y predisposición a preguntarnos para que le asesoremos, necesitamos encaminar nuestro proceso de trabajo, de recepción del cliente, la disposición de la tienda en línea para conseguir ese objetivo.

A más largo plazo, necesitamos establecer la previsión de ventas, el margen bruto y el beneficio que queremos conseguir cuando haya acabado el año, y debemos hacerlo a finales del año anterior. Esto hará que nuestra mente se enfoque en hacer realidad ese escenario que hemos planteado para acabar el año.

3.     Poner primero lo primero

O dicho de otra manera: priorizar. Este hábito está basado en esta ley natural: “La efectividad requiere equilibrar relaciones importantes, roles y actividades”.

Una vez que somos conscientes de que nuestros resultados dependen de nosotros (somos proactivos), que nos planteamos el fin en mente (tenemos objetivos), nos queda el hábito 3: ponemos primero lo primero, es decir, damos prioridad a lo que es importante por encima de lo que es urgente.

Las actividades importantes son las que nos acercan a nuestros objetivos, y son las que debemos potenciar frente a las urgentes, que suelen requerir nuestra atención inmediata pero no nos ayudan a conseguir nuestros objetivos, nos roban el tiempo y nos alejan de los resultados que queremos conseguir.

Necesitamos acostumbrarnos a saber decir “no” con asertividad a los ladrones de tiempo. La mayoría de las pérdidas de tiempo se producen por malentendidos, por no comprender adecuadamente al cliente, proveedor, empleado, compañero o por no hacernos entender adecuadamente.

Aplicar estos tres hábitos nos ayuda a conseguir más y mejores resultados en nuestra tienda.

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