La hora del baño en perros y gatos

No queremos que el baño de nuestra mascotas  se convierta en una experiencia traumática para ellos y tediosa para ti.  Lo primera es saber algunas generalidades.

Frecuencia

En los perros depende de la raza, el tipo de pelo y también con qué tan a menudo se ensucie; además, si tu perro realiza actividad física con cierta regularidad, deberás bañarlo con más frecuencia debido al sudor.

Para perros de pelo corto como el Jack Russell Terrier, Boston Terrier, Pug, Bulldog francés, Bull Terrier, Dachshund, Beagle, entre otros, lo recomendable es hacerlo cada mes y medio o incluso cada dos meses. Razas de pelo largo como el Yorkshire Terrier, Pastor alemán, Husky siberiano, Border Collie, Cocker Spaniel, Golden Retriever, entre otros, deben bañarse aproximadamente cada mes.

Si tu perro realiza actividad física constante o está acostumbrado a jugar en el pasto o en lagos, se necesitará una limpieza más constante.

Para evitar bañarlo con tanta frecuencia, lo ideal es que hagas del cepillado una rutina diaria, esto evitará que se formen nudos y también ayudará a eliminar la suciedad. También vale la pena usar baños secos en tiendas de mascotas especializadas.

Productos 

Definitivamente no se deben usar productos de humanos. El pH de la piel del perro oscila entre 7.0 y 7.5, y el del humano entre 5.0 y 5.5.
Además, la piel de tu amigo peludo es mucho más sensible a infecciones bacterianas o parasitarias, por lo cual muchos de los productos que se encuentran en el mercado son exclusivos para ellos.

Remedios caseros

El vinagre es un remedio casero que se usa con cierta frecuencia. Debe ser empleado con cuidado ya que, si bien ayuda a eliminar el “olor a perro”, a evitar pulgas y garrapatas, y también tiene propiedades antifúngicas, puede ser muy doloroso si se aplica sobre la piel herida o irritada o si llega a caer en los ojos.
Lo ideal es mezclar dos cucharadas de vinagre de manzana (o vinagre blanco) en una taza de agua, luego impregnar una toalla con la mezcla y limpiar el pelo de nuestra mascota.

El baño del perro

1. Identifica el lugar en donde vas a baña
r a tu compañero: La ducha, el lavadero o el jardín, son los lugares más comunes. Si tu perro es huidizo, deberás tener en cuenta las posibles vías de escape.

2.Ten a la mano todos los elementos necesarios: jabón, shampoo, toalla, cepillo de pelo, cepillo de dientes, etc.

3.Cepilla a tu amigo peludo para evitar los nudos. También introduce en sus orejas bolas grandes de algodón para evitar que ingrese agua.

4.La temperatura del agua es fundamental. 
Si el agua está muy fría o muy caliente, esto hará que tu perro no disfrute la hora del baño y complicará tu labor. Idealmente el agua debe estar tibia, o sea, entre 28° y 40°.

5.Nunca uses una manguera o agua a presión
 ya que esto asustará a tu mascota.

6.El jabón y el shampoo deben aplicarse primero de la parte cuello hacia atrás. La cabeza debe ser lo último que debe enjabonarse y lo primero que debe lavarse ya que es el área que más molesta a tu mascota.

7.Eliminar los residuos de jabón o shampoo con abundante agua.

8.El lavado de dientes también hace parte de la rutina de aseo de nuestra mascota y puedes hacerla durante el baño general. Recuerda usar productos especializados para mascotas y un cepillo de cabeza pequeña y cerdas suaves.

9.Seca a tu perro muy bien
 para evitar futuros problemas de piel. Lo ideal es secar a tu perro con una toalla y no con un secador de pelo, ya que este aparte de asustar a tu perro puede producir quemaduras si se emplea incorrectamente.

10. Retira los algodones de las orejas, límpialas con la ayuda de un trapo húmedo y sécala muy bien. La limpieza de la parte más interna del oído debe ser realizada exclusivamente por un médico veterinario.

11.Evita usar perfumes
, gel o cera para el pelo, esmalte para uñas, u otros productos cosméticos; estos productos pueden generar irritaciones en la piel, alergias, y estrés.

Los gatos 

Usualmente se oye decir que los gatos le tienen más miedo al agua que los perros. Si bien esto no es del todo falso, vale la pena decir que efectivamente los gatos son mucho más sensibles y se sienten mucho más inseguros cuando de agua se trata; esto no quiere decir que no se puedan acostumbrar a baños periódicos y más aún, que los disfruten.

Los gatos son animales muy aseados a los cuales les cuesta un poco cambiar de rutina, además no realizan actividades físicas exigentes o acostumbran a estar en espacios exteriores, por lo cual con el aseo delicado que ellos frecuentemente realizan con su lengua, les basta y les sobra. Sin embargo, en muchas ocasiones necesitan una ayuda extra, y es en esos casos en los que tendremos que tener en cuenta:

– El primer baño del gato puede realizarse a partir del tercer mes de edad. Lo ideal es acostumbrarlos desde temprana edad para que ya en la adultez, no sea una experiencia traumática para ellos.

– Al igual que en los perros,
 la frecuencia del baño depende principalmente de la raza, aunque también pueden influir condiciones patológicas (diarrea, sangrado, etc.) o meteorológicas (excesivo calor). Razas de pelo largo (Persa, Himalayo, Maine coon, entre otros) pueden requerir baños cada mes, mientras que razas de pelo corto (azul ruso, Bengalí, Siamés, Criollo, entre otros) lo necesitan con menos frecuencia y pueden tomar una ducha cada seis meses.

– No siempre es necesario bañar completamente al gatito. En el mercado ya existen productos como baños secos, talcos para el cepillado o incluso se puede limpiar con una toalla humedecida.

– La hora del baño debe tomar lugar cuando el gato esté tranquilo, preferiblemente luego de haber jugado para que su energía esté reducida. Recuerde transmitirle calma al gato hablando con un tono suave y evitando cualquier ruido molesto como secadoras u otros elementos.

– Debe realizarse en un lugar que quede preferiblemente alto 
como en el lavadero o sobre una mesa para que usted no tenga que estar agachado y de esta forma evitar accidentes.

– Teniendo en cuenta que es hora del baño, aproveche el tiempo para cepillar el pelo y evitar nudos, cortar las uñas e incluso hacer una revisión del estado general del animal.

– Realice el baño sobre una superficie poco profunda que alcance solamente a cubrir un tercio o menos de las patas del minino. Cuando el gato se siente muy sumergido, tiende a ponerse nervioso.

– Ni muy caliente ni muy fría. La temperatura ideal es 35°C.

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