Aprenda a preguntar

A través de las preguntas conseguimos extraer más y mejor información del cliente: sentimientos, motivaciones y necesidades. Las buenas preguntas son cortas, comprensibles y concretas. La respuesta de un cliente está determinada por el tipo de pregunta que se le plantee. Las preguntas abiertas son aquellas que comienzan con un adverbio o pronombre interrogativo: quién, qué, dónde, cómo, cuándo, cuál y por qué. Involucran al cliente para que nos desvele sus pensamientos, experiencia, emociones o necesidades en profundidad. Son una excelente forma de investigar. Estas preguntas son difíciles de no contestar ya que ponen de manifiesto nuestro interés por él..
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